|

Xavier es nacido en una familia europea de costumbres rígidas y
tradicionales, sin embargo su abuela materna era sanadora. Desde
pequeño observa el movimiento de las manos y las palabras de su
abuela con la cual convive diariamente y se pregunta ¿qué hace?
¿Porque la gente viene a verla? ¿Porque a mi me pasa la mano por la
cabeza y por la cara y hace signos extraños musitando palabras que
no comprendo bien?
Acompañando a su
abuela a las herbolarias de la ciudad de Barcelona aprende desde
niño que las hierbas tienen funciones curativas. Aprende a quemar
ciertas hojas y con el humo purificar los espacios de trabajo. Vivir
la magia de los conocimientos ancestrales mediterráneos fue lo
normal durante toda su niñez.

Su padre le enseñó por años el amor por los bosques y la naturaleza,
el no tener miedo a dormir dentro del bosque o arriba de una montaña
nevada. El recuerda “mi primera mochila me la regaló mi padre a los
5 años y recuerdo que me la llenaba con papel periódico para que
abultara pero no pesara, pues ya desde entonces hacíamos
excursiones.
La familia materna desde muy pequeño le enseñó el amor por el mar y
a no tenerle miedo.

Durante la
adolescencia sucedieron dos acontecimientos que marcaron su vida. La
familia se mudó de Barcelona a Guadalajara, México y se alejó de su
abuela a la cual no volvió nunca mas a ver pues murió pocos años
después.

Decidió olvidarse
de esos conocimientos para estudiar ramas ténicas en la Universidad
de Guadalajara hasta obtener un grado de maestría en Ingeniería
Industrial. Pasaron algunos años y sus hijos PRE-adolescentes le
recordaron su conexión con la naturaleza al invitarlo a convivir con
distintas etnias indígenas mexicanas, así convivió con Rarámuris en
las altas montañas de Chihuahua, con Popolucas en el sur de Veracruz
y con Mayas en Yucatán.

Estas experiencias
lo despertaron del sueño de la vida y recordó poco a poco, quien
era, de donde venia, cual era su misión en este mundo. Desde
entonces estuvo preparándose durante diez años con espacios largos
de silencio, aprendiendo psicología transpersonal, conocimientos
esotéricos, manejo de energía y estudios universitarios formales en
teología.
En el año 2003 decide hacer una experiencia con la naturaleza y el
silencio, caminar durante 30 días, 800 Km. en el camino medieval de
Santiago de Compostela en España. “En aquel silencio tan largo de
varias semanas reafirmó lo importante que era transmitir estas
sabidurías.

Regresó a México,
vendió su negocio y desde entonces está dedicado tiempo completo a
transmitir los conocimientos de Un Curso de Milagros a través de los
grupos de estudio y además imparte talleres diversos que
complementan esos conocimientos.
|